Declarado BIC (Bien de Interés Cultural)
Procedente de París y concebido en los talleres de Cail, los mismos que participaron en la construcción de la Torre Eiffel, este puente ha conectado la ciudad con la red ferroviaria y la ermita de Belén desde 1885.
Representa un claro ejemplo de la robustez y elegancia inherentes a la arquitectura del hierro, erigido como respuesta a la creación de la línea férrea que enlaza Córdoba y Sevilla a finales del siglo XIX.
Originalmente, se construyó sobre un puente de madera diseñado por los hermanos Darget, el cual fue destruido por una intensa crecida del río.